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NADA MÁS HONESTO QUE UN ANTOJO

 

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– Is this a joke?

– Is what a joke?

– You leaving me a note to meet you at a Burger King.

– Hmm. No joke. No, this place is easy, accessible, and cheap. It’s easy to find. They don’t kick you out if you talk to yourself, which, for me, is crucial. Sit down. Mmm. You want some lunch?

– No, not here, no.

– Why not?

– I prefer to eat food cooked by a proper chef.

– You don’t like people on minimum wage

– [chuckling] Mr. Jones, I’m a sous chef. I’m a person on minimum wage.

– You know why people like you don’t like fast food?

– Sorry. “People like me”?

– Because it’s food for the working class.

– Excuse me?

– Justify why it costs $500 more to eat at a place where we work than it does at a place like this.

– No

– ‘Cause you can’t.

– Because the food here is made with too much fat and too much salt and too many cheap cuts of meat.

– You just described most classic French peasant dishes. Burger King is peasants doing what peasants do, giving a cheap cut of meat a little style: Goulash, bourguignon, cassoulet. Shall I go on?

– I really have to go.

– What you should have said is that the problem with this place is it’s too consistent. And consistency is death.

– Consistency is what every great chef strives for.

– No, a chef should strive to be consistent in experience, but not consistent in taste. It’s like sex. It’s like, you’re always headed to the same place, but you got to find new and dangerous way of getting there.

– I wish I could say it was nice seeing you again, Mr. Jones, but I’m happy where I am. Good luck.

 

Esta escena de “Burnt”, una película de 2015 asesorada por los famosos chefs Mario Batali y Marcus Wearing, nos recordó esa vez que con un sabroso guayavo fuimos por una cuarto de libra con queso a Mc donalds.

Como era de esperarse (porque es que cuando hay que criticar todos se emocionan) es la foto de nuestro instagram con mayor número de comentarios, 90% negativos. Entre los comentarios hablaban de nuestro mal gusto, que está bien, es un post público y pues quien quiere comentar, adelante. Otros más osados aseguraban con indirectas que nos pagaban por ese post (también les deben pagar a todos los fans de mc donalds que hacen fila a diario en sus locales).

Pero sobre todo había un dedo señalador de lo “incorrecto” que era hacer una publicación como está en nuestro instagram, de lo políticamente incorrecto de este acto.

Nos sorprenden muchos comentarios porque vienen de personas que bien podrían defender otro tipo de consumo de otro tipo de sustancias alegando la libertad de cada ser humano de elegir lo que consume, lo que decide hacer con su cuerpo y lo que decide expresar. Y es que creemos que es ese precisamente el punto, todos somos libres de consumir, disfrutar y expresar libremente lo que queramos.

Volviendo al tema de la hamburguesa de Mc donalds a las dos siempre nos ha encantado, esa, la cuarto de libra con queso, pequeña, barata y siempre disponible. Nos recuerda nuestra niñez y también nuestras primeras rumbas.

Más allá de lo políticamente correcto y de lo saludable, es completamente honesto un antojo, causado por los motivos que sean. Nada más honesto que el antojo.

Pensando en todo esto nos acordamos de ratatouille y de esa escena maravillosa donde el chef deja de pensar y se entrega a un recuerdo causado por el plato que le dan a probar. Al parecer una delicia que le recordaba a su madre en todo el esplendor de la simpleza.

Nadie manda en los gustos y tampoco en lo que decidamos comunicar o en las decisiones que libremente somos capaces de tomar. Nada más honesto que esto tampoco.

Les dejamos la receta de un rico ratatouille casero, que lejos de producirnos nostalgia o recuerdos, porque acá no comíamos de eso cuando pequeñas, sí nos ayuda a ejemplificar las misteriosas fuerzas y causas que hacen que algo nos guste o no.

Ratatouille preparado en casa:

Ingredientes:

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-Eneldo

-Perejil

-Calabacín

-Tomate

-Berenjena

-Pimentón

-Cebolla

-Ajo

-Aceite de Oliva

Preparación:

En una estufa de gas o cualquier fuente de fuego pongan a fuego lento los pimentones contra este, haciendo que toda su piel se queme y queden completamente negros, divinos.

img_0566-copiaRetiren la piel y déjenlos limpiecitos, ábranlos en dos y retiren todas las semillas, deben quedarles así:

img_0570-copiaCórtenlos en tiritas y con el resto picadito en cubitos (La cebolla, el tomate y el ajo) sofríanlos en una sartén.

img_0572-copiaUna vez suavecitos, mezclen todo en una licuadora o con un procesador hasta que logren una pasta medianamente uniforme pero con textura, en un recipiente redondo cubran el fondo con esta. Cortando en tajadas la berenjena, el calabacín (que en la película la ratica lo hace con uno amarillo, acá usamos uno verde) y el tomate, vayan montándolos en el mismo orden y secuencia llevando la forma del recipiente: Berenjena-calabacín-tomate, berenjena-calabacín-tomate, berenjena-calabacín-tomate.

img_0574-copiaHasta que quede así, luego le llenan también el centro pero es que nos parecía lindo para la foto:

img_0575-copiaLuego lo cubren con el eneldo, el perejil y el ajo en pedacitos pequeñitos y también con aceite de oliva.

img_0576-copiaLo llevan al horno y van echándole ojito hasta que esté suavecito y bello.

Sirven con salsita lo más lindo que se pueda, más lindo que este mejor:

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¡Y listo!

 

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